Bitácora

Cambiar es un desafío para cualquier persona....

Cambiar es un desafío para cualquier persona. Cuando oímos hablar de cambio, de la necesidad de cambiar, nuestra primera reacción es de cautela. Anticipamos una amenaza, algo que afectará a nuestra tranquilidad y tomamos una actitud de permanecer alerta. Si el cambio necesario es además un cambio profundo de nuestra forma de comportarnos o la manera en la que nos relacionamos con el mundo, nuestra reacción será mucho más fuerte, de defensa e incluso miedo. El cambio es algo que causa incertidumbre. ¿Cambiar hacia dónde? ¿Cambiar hacia qué? ¿Cambiar hacia quién?
Hay cambios más desafiantes que otros. En ocasiones se trata de modificar una simple opinión y otras veces de cambiar creencias o paradigmas a través de los cuales hemos vivido muchos años.
Cuando el cambio supone incorporar algo que no está en conflicto con la idea que tenemos de nosotros mismos, es más bien un acto de añadir, de acumular, que no nos causa zozobra. Como mucho, en ocasiones, este añadir supone un ejercicio de voluntad o esfuerzo en incorporar nuevos hábitos.
Pero hay veces en que estos nuevos hábitos, estos objetivos o deseos que nos marcamos, parecen resistirse, como si no tuviéramos la energía suficiente para afrontarlos y una y otra vez, nos empecinamos en ellos sin éxito. En estos casos, el cambio necesario supone una transformación más profunda que se debe producir en nuestro interior. Sin él, no es posible alcanzar la emoción necesaria para afrontar, con el esfuerzo de la voluntad, ningún nuevo hábito. Se trata de un cambio previo a ese ejercicio de disciplina y un hecho necesario para que esa voluntad pueda salir triunfadora venciendo a la inercia.
Sufrir una transformación de este tipo es probablemente uno de los actos más difíciles de afrontar para el ser humano. Se trata de modificar la forma en la que nos relacionamos con el mundo, con las demás personas, con los desafíos y los problemas diarios. La forma en la que afrontamos las dificultades o los sinsabores de la vida. Modificar nuestra forma de pensar, sentir, desear. Interpretar que mis necesidades y mis deseos son algo diferente. Se trata de realizar un cambio desde el interior que transforme la mirada con la que damos significado a nuestra existencia.
Este tipo de cambio es el desafío de cualquier ser humano. Es el paso inevitable hacia la edad adulta y el desarrollo como persona. Es la llamada del crecimiento que no podemos eludir, aunque muchas veces tratemos de no escuchar.
El cambio es entonces el acto profundo de acoger algo nuevo en nuestro interior. Y el acto previo de dar espacio para que eso nuevo entre y se integre. Ese espacio en nuestro interior se crea haciendo algo que al ser humano le cuesta mucho y que es el auténtico desafío del cambio. Hablamos de soltar. Cambiar significa intercambiar algo entre mi yo y el entorno. Significa incorporar algo nuevo y soltar algo a cambio.
Si el ser humano necesita cambiar para crecer, el ser humano debe aprender a soltar.
Soltar es algo muy difícil para las personas. Supone dejar atrás, retirarse, renunciar… Ni siquiera nuestro cerebro sabe soltar, nosotros no podemos no pensar en algo, solo podemos ocupar nuestra mente en otra cosa, pero no existe la acción de no pensar. No existe la acción cerebral de soltar.
Las personas avanzamos en la vida con una directriz nuclear que llevamos en nuestro ADN y que ha programado nuestro cerebro, que es la necesidad de sobrevivir a toda costa. Esta necesidad de supervivencia en nuestra actividad diaria, la identificamos con la seguridad. Cambiar, soltar, supone hacer un acto antinatural de abandonar la seguridad y arrojarse a la incertidumbre.
El ser humano está llamado a crecer y desarrollarse y cuando la necesidad del cambio ante el conflicto constante entre nuestra realidad y lo que en nuestro interior pugna por salir no es escuchado, cuando no tomamos la iniciativa del cambio, entonces, la vida nos empuja, nos para, nos obliga a mirar donde no queremos hacerlo y nos pone enfrente de nuestro destino. Una enfermedad, un despido, una pareja que se rompe, son ejemplos de cómo la vida nos impone su ritmo y de cómo los cambios están destinados a suceder, como si en nuestro interior, en una parte inconsciente de nosotros mismos ya los hubiéramos iniciado.
Da vértigo lanzarse al cambio, y esto es debido a que en ese cambio siempre tenemos la sensación de que vamos a perder algo. Y esa pérdida es algo que aún no hemos decidido asumir. A veces se trata de la simple seguridad, de mantenernos en nuestra caja de confort, de la garantía de la supervivencia y la necesidad de que las cosas no cambien y sigan siendo predecibles.
En otras ocasiones, hay un beneficio claro en el no cambio. Un beneficio oculto que no tenemos identificado y que no estamos dispuestos a perder. Incluso hay un esfuerzo energético por nuestra parte en dirección contraria al cambio, que persigue el objetivo del inmovilismo para poder mantener este beneficio. Estamos hablando del niño enfermo que permaneciendo en este estado evita la separación de sus padres, o de la persona que necesita hablar mucho, hasta el punto de cansar a los demás, porque tiene miedo de sentirse sola y que no la miren siquiera. O del que siempre está contando chistes y obligatoriamente feliz, desconectado de sus emociones, porque siente que no soportaría el dolor de dejar que los acontecimientos penetren en él.
Estos beneficios son sanos para nosotros y aunque la estrategia para mantenerlos nos supone un coste, ha sido una estrategia válida que debemos honrar antes de soltar. Tomando conciencia de ello, podemos buscar desde el adulto con los recursos que ahora tenemos, nuevas estrategias que nos permitan acceder a esos mismos beneficios y que sean compatibles con el cambio que nuestro ser está demandando. Dejar de estar enfermo, dejar de sentir que los demás me miran como un pesado, dejar de estar obligatoriamente feliz y llevar una vida menos divertida, pero más real.
Sin embargo, la mayor dificultad para el cambio, en muchas ocasiones, tiene que ver con la forma en la que el ser humano aprende y crece en la vida. La identificación. Las personas nos identificamos con lo que hacemos, con lo que pensamos y con lo que sentimos, y a partir de la identificación nos consolidamos en esa seguridad de lo subjetivamente sólido y permanente.
Cuando llega el cambio, se inicia un proceso de desidentificación de lo que somos en ese momento y poco a poco un proceso de identificación de lo que estamos llamados a ser en el nuevo estadio. El nuevo yo al que aspiramos, sigue siendo un yo subjetivo que fabrica de nuevo un escenario de solidez y permanencia irreales, pero que supone un escenario más adaptado a lo que ahora, mi ser, está demandando.
Soltar lo que creemos que somos antes de identificarnos del todo con algo nuevo, supone un salto al vacío. Si dejamos de creer lo que creemos, de actuar como lo hacemos, de sentir lo que sentimos o de tener los pensamientos que tenemos, ¿en qué estamos a punto de convertirnos con este cambio? ¿quién o qué seremos después? Esto da miedo, sentimos que más allá de lo que somos ahora hay un enorme vacío, un vacío en el cual nos diluiremos hasta desaparecer. Un vacío aterrador que nos causa pánico. La parálisis ante el vacío es lo que muchas veces nos impide cambiar y obliga a la vida a empujarnos hacia el abismo a través de esa enfermedad que nos hace parar, ese separación de pareja o el despido del trabajo que necesitábamos dejar y no éramos capaces.
Decía William Faulkner: “Entre la nada y la tristeza, me quedo con la tristeza”. La nada es aún peor para el ser humano que el precio que paga por permanecer en el antiguo yo. El nuevo yo supone un renacer y ello conlleva pasar primero por algo asimilable a la muerte. La muerte de lo que soy ahora, para poder ser algo nuevo.
No “somos” lo que pensamos, lo que hacemos, ni lo que sentimos y que ese vacío que hay más allá de nuestra actual identificación es un vacío fértil. Que nuestro ser es algo mucho más grande de lo que nosotros estamos capacitados para percibir y que en realidad la transformación no viene de fuera, sino que sucede en nuestro interior. Dejamos que afloren nuevas partes de nosotros que ya estaban dentro y que ahora son las que nuestro desarrollo llama a acudir al nivel de la consciencia.
El cambio no es una meta, no es sólo dejar atrás un yo para afrontar uno nuevo, igualmente perdido en su subjetividad. El cambio es un proceso de vida. Es una evolución constante ajena a nuestros deseos de seguridad. La vida es cambio, nada permanece impermanente. El ser humano no es en realidad un yo y luego otro, el ser humano es el proceso, es el ser en movimiento en transformación constante a todos los niveles y su esencia es la que se genera en el camino de la vida y no la foto fija atrapada en un momento de su devenir.
Al ser humano le resulta imposible no identificarse. Sin embargo, a medida que vamos siendo capaces de afrontar los cambios de forma voluntaria, tomando la iniciativa de los mismos, podemos ir poco a poco acercándonos un poco más a otro concepto de persona.  El de un ser, mucho más amplio y menos fijo y así, de esta manera, quizás, aceptar y asentir un poco más a la aventura de estar vivos.

Shadow

SIEMPRE DE ACTUALIDAD
Nadal, un ejemplo de responsabilidad, humildad y superación personal!!!
Cuando Rafa Nadal ganó el campeonato de España infantil, siendo todavía un niño, su tío le enseñó una lista con los vencedores de las ediciones anteriores y le preguntó quiénes habían llegado a algo. La mayoría se habían quedado en el camino. La lección de Toni Nadal a su pupilo era doble: jugar bien a un deporte no te hace más importante y vuelve mañana para entrenar como si fueras undonnadie, o tampoco a ti te recordarán dentro de unos años. La forma en la que se educó el mejor deportista que ha tenido España fue una de las claves de su éxito y explica también por qué cada vez que hacemos una predicción sobre su final -"esta vez no se recupera"-, terminamos tragándonos nuestras palabras.
Hay jugadores decenas de puestos por debajo de Nadal en el ránking de la ATP que son mejores técnicamente. Pero no hay ninguno, ni por encima ni por debajo, que tenga su fortaleza mental o su capacidad para aprender, mantenida en el tiempo incluso después de alcanzar lo que para muchos habría sido la cima.
A los españoles nos gusta Nadal porque gana, pero quizá aún más porque lo hace sin mostrar los defectos que nos rodean a diario. En una España donde la trampa es parte de la cultura nacional, el de Manacor representa el premio al esfuerzo; en el país de la exhibición burda del pelotazo, el éxito llevado con discreción; frente al espectáculo diario de los políticos y periodistas insultándose en público, el respeto al rival; y ante esa tradición cada vez más española de no asumir responsabilidades por nada, la aceptación de las derrotas sin excusas.
Nadal tendrá sus defectos, pero hay en su forma de competir en la pista y de comportarse fuera de ella una coherencia que transmite autenticidad. Cuando le preguntamos por la situación política en la entrevista que publicamos ayer, su respuesta fue razonablemente simple: los españoles no votaron blanco o negro el pasado mes de diciembre, sino gris para que los políticos se pusieran de acuerdo. "[El bloqueo] se puede resolver si se deja de mirar por los beneficios personales, y se deja de radicalizar todo", decía.
Recordaba Javier Martínez en la misma entrevista que hay incluso quienes simbólicamente proponen al tenista para presidente, una buena idea si quisiéramos llevar a lo surrealista el concepto de que cualquiera puede dirigir nuestro país y una garantía de que lo hundiríamos del todo. En realidad bastaría con Nadalizar España un poco, empezando por inculcar desde la infancia los principios del esfuerzo, la superación personal y la responsabilidad que nuestro abanderado en Río 2016 recibió desde pequeño.
Sus triunfos no fueron celebrados como bodas ni sus derrotas como funerales. No se le consintieron rabietas o faltas de respeto, ni a sus mayores ni a los rivales. Y desde el principio se le transmitió la idea, en ocasiones con extrema dureza, de que nadie haría las cosas por él: cuentan que en una ocasión se olvidó llevar agua a la pista y que su tío le dejó todo el partido sin beber, para que en adelante se acordara de preparar sus partidos. Después, ya millonario e idolatrado, en esos torneos donde se ve a entrenadores cargar con las bolsas y raquetas de sus jugadores, Rafa Nadal siguió llevando la suya, cargando con su responsabilidad.
Fue así como se construyó una personalidad que, ante la adversidad de una lesión o una mala racha como la que ha pasado hasta su reciente victoria en Montecarlo, permite a Nadal reaccionar peleando. Tras la derrota de ayer no será distinto. Un día nos anunciarán su final deportivo y será verdad. Es fácil apostar a que se retirará a su manera y que no será ese invitado de boda ebrio que sigue bailando cuando se ha apagado la música o el político que se aferra a su decadencia, incapaz de renunciar a lo que fue.
Nadal probablemente se marchará, como cuando ganaba sus torneos infantiles o perdía en los Grand Slams, sin hacer demasiado ruido o darse excesiva importancia. Mientras llega ese día, la única certeza es que seguirá aferrado a la cita de Benedetti que acompañaba la cabecera de EL MUNDO el pasado jueves, sacada de un poema para tiempos difíciles: "No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje".

Shadow


Aquí la reflexión de hoy de la sección Bitácora
EL PODER DE LAS PALABRAS
Cuenta la historia que en cierta ocasión, un maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás.
De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:
¡No engañe a la gente!
El poder está en las ideas, no en la palabra. 
Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. 
Lo que usted dice no tiene ningún valor!

El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina, 
le grita con fuerza:

¡ Cállate, estúpido; siéntate, idiota!
Ante el asombro de la gente, el aludido se llena de furia, suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alza la voz y le dijo:
-Perdone caballero, lo he ofendido y le pido perdón. 
Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que 
respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo.

El Señor se calma y le dijo al maestro:
-Lo entiendo... y también yo le presento mis excusas por mi conducta.

No hay ningún problema, y acepto que la diferencia de opiniones 
no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones.

El maestro le sonrió y le dijo:
"Perdone Usted que haya sido de esta manera, 
pero así hemos visto del modo más claro, 
el gran poder de las palabras. 
Con unas pocas palabras le exalté y con otras le he calmado."

LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO
Las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente.
Las palabras curan o hieren, animan o desmotivan, 
reconcilian o enfrentan, iluminan o ensombrecen.

Con pocas palabras podemos alegrar a alguien y 
con pocas palabras podemos llevarlo al desaliento y desespero.

Ellas moldean nuestra vida y la de los demás. 
Piensa en esto y cuida tus pensamientos porque ellos se convierten en palabras.


Shadow

LA IMPORTANCIA DEL SIGNIFICADO


La idea generalizada que tenemos es que el cerebro es el órgano que percibe la realidad.

Las últimas investigaciones neurológicas determinan que no es exactamente así. En realidad, el cerebro es más bien una válvula reductora de la información que llega de los sentidos. Es decir, nosotros captamos muchísima más información del mundo de la que somos capaces de asimilar y son las funciones superiores del cerebro las que se encarga de filtrar, seleccionar, dar forma y sobre todo, dar significado a lo que percibimos. El cerebro se encarga de reducir la información que nos llega y de ello se encargan las mismas estructuras cerebrales que crean el ego. Es decir: el ego reduce la realidad.
Quizá la vida no sea más que una preparación para ese gran significado.

Por Mariano Alameda.
SHADOW

Un espejo de cristal y mírate y mírate - Mireia Stones

A todas vosotras...os digo: "Si a lo que eres"
Preciosa y perfecta, así: tu




Fdo: Mireia Rocas

TE ESCRIBO A TI PEQUEÑO, QUE INICIAS TU ETAPA EN EL COLEGIO SANTA HELENA, TE ESCRIBO UNA CARTA PORQUE ME VOY EN UNOS POCOS MESES....A LA UNIVERSIDAD

Hola soy Estela, y os quiero enseñar una carta de una compañera de 2º de Bachillerato llamada Paula.

Cuenta de una manera muy bonita y conmovedora las experiencias que ha vivido en todos estos años que lleva con nosotros y da uno de los mejores consejos a todos aquellos niños que acaban de empezar el Colegio Santa Helena.





CARTA DE PAULA A UN NIÑO DE 3 AÑOS:



"...Hola me llamo Paula Montero y ahora mismo estoy en 2º de Bachillerato, aunque no lo creas los dos tenemos algo en común. Estamos viviendo un momento muy importante en nuestras vidas, tú estás empezando el colegio y yo lo estoy acabando.

Aunque parezca lejano solo hace unos años que yo estaba justo ahí, como tú. Todavía recuerdo la emoción de por fin ir al colegio de mayores, pero no te voy a mentir; también recuerdo el miedo que me entró al ver que estaba yo sola ante todo, que mi padre y mi madre ya no iban a estar todo el rato a mi lado y que tendría que aprender, no sólo matemáticas y lengua sino aprender lo más importante:aprender a vivir.

Puede que esto te suene muy grande, pero te darás cuenta de que muchas veces aprenderás sin darte cuenta, casi sin querer aprenderás a elegir a tus amigos, aquellos con los que vivirás los mejores momentos y con los que pasarás la mayor parte del tiempo.



También aprenderás que la vida no va de números y que al final da igual si tienes unos, tres o cincuenta amigos; los que de verdad cuentan son los que se quedan a tu lado cuando las cosas no van bien, aquellos que te estarán apoyando pase lo que pase, y que cruzarían mil mundos solo por verte feliz.



Yo creo que eso ha sido lo mejor que me ha enseñado la vida: que los verdaderos amigos se pueden contar con una sola mano y por ello tengo mucha suerte, suerte por haber nacido en una familia que me quiere, por tener a los mejores amigos del mundo, suerte por poder abrazar a mi novio cada día,  por haber conocido a mis amigos, por seguir aquí.



Solo quiero darte un consejo: no dejes que nadie te diga que no sirves para algo o que algo no se te da bien, ya que tu eres el único que puede decidir eso. Puedes hacer todo lo que te propongas, lo único que necesitas es creer que puedes hacerlo, pero sobre todo disfruta que las complicaciones ya vienen con los años y llegarás a un punto en el que pensarás que todo te sobrepasa, que es demasiado ni que
en un año ni en cien años lo conseguirás, pero ten claro que lo único que puede hacer que cambies de opinión es confiar en todo lo que puedes hacer, no te entretengas en tonterías que el tiempo pasa muy deprisa así que preocúpate solo de lo importante, como ser feliz...".



En nombre de todos los niños de Infantil, GRACIAS PAULA, muchas suerte en tu universidad, y como sabemos que vas a hacer educación infantil y magisterio, por favor no cambies y da todo ese amor que nos transmites a los niños que tengan la suerte de tenerte como su profesora. 
¿Qué comentarios os gustaría añadir? Un abrazo, os esperamos.


Firmado: Estela Arrogante, 1º de Bachillerato


La chica anónima del audio..."Las cosas que de verdad importan"


Hoy nos envía nuestra compañera de 4º de la ESO,  Laura Felipe este vídeo tan inspirador y motivador. Nos ha encantado y lo compartimos con vosotros, espero que os guste mucho.


¿Qué os ha parecido?

Fdo: Equipo ComunicaT

Se tú, le disguste a quien le disguste. Se tú.




Hay quien dice que te conviertes en lo que haces, o que lo que uno piensa, termina por convertirse en acciones, y éstas terminan por determinar la vida que vivimos, y esto determina en quién nos convertimos. Bien, pues en verdad creo que todas ellas son ciertas al mismo tiempo. Y esto ni es bueno ni es malo, es lo que es. Será bueno o malo según lo utilices o seas “utilizado” por estos hechos.
Muchas veces, más de las que nos gustaría reconocer o darnos cuenta, hacemos cosas para el beneplácito de los demás, para que alguien no se moleste, o bien para que nos acepte, o nos valore. Y entre tanto estar pendiente de lo que otros pueden o no desear de nosotros, nos perdemos a nosotros mismos en el camino. Nos perdemos porque no hacemos lo que nuestra conciencia dice, sino lo que creemos que dará un resultado, en función de lo que otra persona desea o espera de nosotros.

Tú eres quien eres, puede que ya te conozcas con mucho detalle, o que estés en camino de conocerte, en verdad todos caminamos ese sendero durante toda nuestra vida, y siempre nos sorprenderá descubrir algo nuevo acerca de quién somos realmente. Una de las quimeras más buscadas en la historia de la humanidad es la felicidad, ser o estar felices el mayor tiempo posible. Y precisamente el buscar la aprobación de otras personas puede dificultar, incluso imposibilitar, que alcancemos muchos momentos de satisfacción y bienestar, debido a que cuando actúas condicionadamente sin ponerte a ti en primer lugar, en parte pierdes lo que te hace especial, y eso es precisamente lo que te aportará plenitud cuando vivas desde ahí, desde tu yo más profundo. Y es curioso, porque muchas de las cosas que perseguimos, solo se logran realmente cuando vives desde tu más pura esencia, desde quién eres realmente.
¿Te gustaría tener una buena marca personal? solo será una auténtica y potente marca si te representa a ti, a quién realmente eres, no a lo que otros esperan que seas. Una marca personal es la “huella” que tú dejas en otras personas, y esta huella como sucede con las dactilares, ha de ser única para que sea recordada y valorada. Si es un genérico pierde totalmente su valor, incluso en medio plazo.
¿Te gustaría liderar a otras personas? ya sea en tu trabajo o en tu familia. Entonces has de ser tú mismo, porque el líder es escogido por sus seguidores debido a su autenticidad, porque quieren seguir a alguien que sabe a dónde se dirige, no a alguien que espera ver las reacciones de los demás para ver donde quieren dirigirse, no a alguien que es lo que se espera que sea y está ávido de complacer a todos. Un verdadero líder asume el riesgo que supone ser auténtico y seguir sus valores, principios y metas, aunque haya personas que no lo entiendan o no estén de acuerdo con él.
¿Te gustaría lograr mejores resultados en tu trabajo? deja de imitar a otros, deja de complacer a otros. Todo aprendizaje comienza en la imitación, desde que éramos pequeños, pero llega un momento en el que tienes que decidir ser tú, tienes que decidir conocer cuáles son tus límites, conocerlos y retarlos constantemente, para así cada vez obtener mejores resultados como consecuencia de ir más y más lejos.

Piénsalo bien, cualquier cosa que quieras lograr en tu vida, si es realmente valiosa, primero ha de pasar porque alcances tu máxima expresión de ti, sin tener en cuenta a quién guste o disguste, ese será su problema.
Te invito a que de ahora en adelante, cada vez que te encuentres ante una decisión que tomar en tu vida personal o profesional, pares y te hagas la siguiente pregunta: ¿Qué decisión tomaría mi verdadero yo? ¿Qué es lo que mi profunda intuición me dice?
Con toda probabilidad, en la primera respuesta está la que necesitas, el resto serán justificaciones y adornos para esquivar dar el paso que sabes que tienes que dar.
Y como decía Oscar Wilde, mejor se tú mismo, porque el resto ya están cogidos. Recuerda que no tienes que cambiar nada, solo quitar lo que te sobra, lo que necesitas ya está en ti, descúbrelo, disfrútalo, aprovéchalo.

Fdo: Shadow

Un adiós, Nunca fue una despedida...



Aquí os dejamos un pequeño corto realizado por Mireia Rocas, del equipo de redacción de este blog y alumna de 1º de bachillerato de Ciencias Sociales del Colegio Santa Helena.


¿Qué os parece?

Fdo: Equipo ComunicaT

COMO SABER SI ALGUIEN ES INTELIGENTE (O NO)




Siempre me ha sido muy sugestivo el tema de la inteligencia, y también como medirla, pues de la inteligencia se supone devienen los resultados.

Hasta hace poco tiempo, el cociente de inteligencia (CI) que medía el ámbito sobre todo del hemisferio izquierdo (pensamiento lógico y analítico, lenguaje, cálculo: el ámbito “racional”) ha sido el baremo fundamental de medición de la inteligencia de alguien. Hace menos de 30 años, empezaron a introducirse otros baremos de medición de la inteligencia, puesto que se daba una paradoja: muchas personas con un CI alto, eran unos auténticos desgraciados en su vida, u obtenían pobres resultados. La inteligencia emocional, la inteligencia social, y otras muchas inteligencias, empezaron a aflorar (véase Gardner, por ejemplo), que explicaban de otra manera este tema.
Posiblemente, la inteligencia sea una combinación y mezcla de todas esas “subinteligencias”, pero como casi siempre, una excesiva categorización nos lleva a perder la perspectiva, a entrar demasiado en detalle, y no ver el conjunto. Así que me planteé una pregunta sencilla, esperando una respuesta sencilla:

¿Cómo puedo saber cuan inteligente es una persona? Y la respuesta, no sé de donde, me surgió como un automatismo: viendo si la vida que vive es la que quería vivir.

Así que para mi, desde hace tiempo, una persona inteligente es la que ha orientado sus acciones y decisiones a vivir la vida que desea. Pero atención: la vida que desea es distinto a “esto es lo que hay”, al conformismo, o a la resignación. Se trata de crear una vida alineada con lo que uno es, y donde estén presentes los valores (cosas importantes) de cada uno. Eso, para mi, es calidad de vida. Y la calidad de vida deviene de cuan inteligentemente nos lo montemos.

Dicen los sabios, que la vida a cada uno nos da cartas diferentes, que pueden ser percibidas en muchos casos como injustas. Pero una vez dada la mano, a nosotros nos toca jugar con lo que hay, para generar los mejores resultados.

Son vox populi multitud de personas que a priori lo tenían todo en contra, y han actuado con extremada inteligencia, generando estupendos resultados para su vida (resultados interiores incluidos). Y otros, han dilapidado su potencial y sus cartas (fueran buenas o no tan buenas), por:

- Desconocimiento

- Miedo (al éxito, al error, al que dirán, a salirse de la foto, a ver cosas de uno que uno no quiere ver, al esfuerzo, al autocuestionamiento, al cambio…)

- Servidumbre a lo establecido

- Prepotencia

- Ego y orgullo

- Comodidad y conformismo

- Y otros en los que ahora no caigo y que los habrá

Pero...¿Cómo se puede ser más inteligente = vivir la vida que deseas de verdad?

A priori se me ocurren varias cosas, que podrían funcionar (no tienen que darse ni mucho menos a la vez, ni son iguales de importantes unas que otras: pero todas suman):

- Dar sentido a la vida, determinar mi para qué, mi misión (nadie dijo que esto fuera fácil, hay que explorar y probar)

- Detectar que es importante para uno (pero que muy importante, y que no debería negociarse nunca) (suelen ser valores clave)

- Aprender a vivir en la incertidumbre, viéndola como una oportunidad

- Trabajarse interiormente

- Rodearse de los mejores y modelarles

- Ser uno mismo (y estar dispuesto a cambiar cuando sea necesario)

- Reinventarse con frecuencia

- Tener sentido de gratitud (darse cuenta del o que uno tiene y apreciarlo)

- Competir con uno mismo y trabajar para sacar la mejor versión que todos llevamos dentro

- Contribuir a otros /al mundo

- Ser buena persona

- Tomar decisiones, e ir cambiándolas hasta obtener el resultado deseado

- Estar dispuesto a pagar los precios necesarios, si el premio lo merece

- Querer vivir una vida donde estén presentes la ilusión y la pasión, y dar los pasos necesarios en esa dirección, aunque cuesten (aunque haya riesgos)

- Confiar en la intuición /brújula interior

- Prepararse, formarse, y aprender continuamente (que no es posible, sin la humildad del aprendiz)

- Disfrutar de los pequeños momentos, de las pequeñas cosas

- Disfrutar del camino y de los resultados (de ambas cosas)

- Definir qué quiero, y tener fe, además de crear un plan de acción, y ponerlo en práctica

- Tener el escáner listo para detectar cuando uno está donde deber estar (creo firmemente que la vida viene a tomar café, y hace las cosas fáciles, a aquellos que están donde deberían) (y eso puede ser un trabajo largo, pero compensa)

- Dedicarse a aquello donde uno tiene talento, donde disfruta

Seguro que también hay mas cosas, y posiblemente se te ocurrirán

Supongo que a todo esto subyace el hecho de ser proactivo, o lo que es lo mismo: aceptar que somos hijos de las decisiones que hemos tomado; que las hemos tomado nosotros, y no otros (porque pudimos elegir otras opciones, pero por x o por y, elegimos esta); y que estas decisiones te han llevado a donde estás hoy. Así, que la responsabilidad de donde estás hoy, es tuya, y la responsabilidad de cambiar tus decisiones y acciones para ir en otra dirección si hay cosas que no te gustan en tu vida, también es tuya (pero el victimismo, el echar las culpas a otras cosas/personas, es demasiado goloso casi siempre).

En mi vida, he descubierto que he actuado muy poco inteligentemente miles de veces, y mi objetivo, es tomar cada vez mas decisiones con sentido, que generen los resultados que quiero, pagando los precios si es necesario.

Así que si asumiéramos que la inteligencia se percibe en la calidad de vida, en como se lo han montado las personas (insisto: no solo exteriormente, sino interiormente), veríamos que no hay muchas personas inteligentes. Y abundan las que no lo son, por mucho estatus, ingresos, formaciones, circunstancias, que tengan/hayan pasado.

Seguro que si miras alrededor, encuentras algunas. ¿y tú, cuanto inteligente eres?

Y si no estás contento/a con la respuesta, ¿qué vas a hacer a partir de ahora para cambiarla?

Fdo: Shadow



He visto un vídeo que me ha impactado mucho. Se trata del “Camino del Éxito”, de un YouTuber muy conocido, LuzuVlogs. Es coincidencia que nuestro blog se llame igual, y además el contenido del vídeo tiene mucho que ver con los objetivos con nuestro blog.

Trata sobre todo de la importancia que tiene el hecho de ir poco a poco, haciendo lo mejor posible nuestro trabajo, para poder alcanzar lo que nos proponemos. Habla del hecho de poner ladrillo a ladrillo y construir la meta. Habla de que el éxito viene de un 1% de inspiración y un 99% de transpiración, es decir, de sudor y trabajo.
Os dejo el vídeo aquí.




Espero que os guste a mi me ha encantado!
¿Qué os parece? Poner el comentarios vuestra opinión, si queréis.

Fdo: Rodrigo Herreros




¿Qué es Bitácora?

Este apartado incluye, a modo de diario personal de los autores de este blog, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores



Deja de focalizarte en el tamaño de tus problemas y comienza a focalizarte en tu tamaño. T. Harv Eker


Termina el primer trimestre y comenzamos las vacaciones de Navidad. Terminamos el año haciendo balance de los éxitos cosechados y clarificando los problemas que tenemos que afrontar durante el 2016. Solemos centrar más nuestra atención a los problemas.


Desde el equipo de este blog os proponemos leer lo siguiente:

Miles de veces a lo largo de la historia el hombre ha demostrado que no hay problema suficientemente grande, que todo es posible, con motivación suficiente y un poco de creatividad.
De hecho yo prefiero llamarlos dificultad, ya que la palabra problema tiene (al menos para mí) mayor peso emocional, y al fin de cuentas no son más que formas de describir las cosas.


¿Tu dificultad es más grande que llegar a la luna? ¿es más grande que tirar un cable submarino de comunicaciones a través del océano y que dure muchos años? supongo que no, y por eso me atrevo a decir que con toda probabilidad tu problema se resolverá a poco que decidas hacerlo, si no es de un modo será de otro.


¿Por dónde vas a empezar?

Feliz NAVIDAD y Próspero año nuevo 2016 os deseamos los redactores de este blog "Camino al Éxito".

Os esperamos de vuelta pronto....

Esquipo ComunicaT

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