21 febrero, 2016

RELAX...BUENA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Hace muchos años ya, en el ámbito de la Educación Física, nos percatamos de que debíamos de dar tanta o más importancia a los ejercicios físicos que suponen desactivación que a aquellos que suponen activación de nuestro sistema nervioso. Cierto es que estos últimos siguen siendo clara mayoría; la plaga de la obesidad y del sedentarismo es prioritaria con respecto a la otra plaga: la de la ansiedad. Puede ser que en cantidad ganen por goleada los ejercicios activantes, pero en calidad, al menos en mi caso: no. De hecho, los únicos exámenes físicos que realizo, tienen que ver con la relajación.


Dando un paso más, cada vez somos más conscientes en el mundo de la Educación, que una buena EDUCACIÓN EMOCIONAL, es de una importancia capital para conseguir una BUENA EDUCACIÓN PARA LA VIDA, que al fin y al cabo, es para lo que estamos aquí. El Colegio Santa Helena, ha apostado intensamente por este campo: aprender a dar nombre a nuestras emociones; a ser asertivos; a no esconderlas pero a no dejar tampoco que nos dominen; a controlar nuestros impulsos, nuestra mente en definitiva; a saber distinguir entre las positivas que suman y las negativas que restan,… en fin, no voy a extenderme demasiado en un campo que daría para un artículo mucho más largo que este, pero lo que todos tenemos clarísimo es que la ansiedad es un estado contra el que tenemos que luchar. ¿Qué mejor ejemplo de Inteligencia Emocional que el aprender a cortar de raíz la ansiedad mediante la Relajación? De esa manera nos ahorraremos todos los errores que seguro vamos a cometer cuando somos presa de la ansiedad y de la alteración.

Fisiológicamente hablando, el ser humano actual es prácticamente idéntico al prehistórico. Es por ello que nuestras glándulas suprarrenales siguen segregando la misma cantidad de adrenalina que cuando nos teníamos que escapar 3 o 4 veces al día de unos dinosaurios gigantescos que venían a comernos sin ni siquiera preguntar primero. Ahora tan solo nos queda escapar de las avispas de vez en cuando y de algún que otro perro suelto… y para colmo, dicen que nos persiguen mucho más rápido cuando huelen la adrenalina que desprendemos. Tenemos por tanto, un sobrante de adrenalina con el que no sabemos que hacer, y hacemos uso de ella para cosas que no merecen la pena. ¿Qué podemos hacer?, pues por un lado: aprender a controlarla antes de que nos controle ella a nosotros; y por otro: mucho deporte.

La gran mayoría de las sesiones de Relajación se han basado en el método JACOBSON, método muy antiguo y aún muy vigente, con el que se trata de concienciar al individuo sobre las tensiones involuntarias que tod@s padecemos, de forma muy analítica, prácticamente de segmento corporal en segmento corporal. Aprovecho la ocasión para, en una de las sesiones, matar dos pájaros de un tiro realizándola en el aula a partir de la correcta postura sentados. Es decir, trabajamos la Relajación y la Educación Postural a la vez. Relajación a partir de una tensión; la tensión que supone (aunque no debiera) mantener durante 20 minutos aproximadamente una correcta postura sentados. Un verdadero maratón para algunos.



Otras veces tan solo se pide permanecer durante 15 minutos exactos tumbado boca arriba en una colchoneta en la postura del cadáver de Yoga. Unas veces en silencio, otras veces con música suave… prohibido dormirse y cruzar las piernas, respiración abdominal… descontando puntos por cada punto de tensión que se detecte (¡y esta sesión cuenta triple!). Otro verdadero maratón para algunos... y un magnífico examen de control de pavo.


Fdo: Pablo Nieto
Profesor de Educación Física del Colegio Santa Helena

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