31 enero, 2016

"ESTAMOS DE EXÁMENES"

Cuando se acerca la época de los exámenes en el Colegio Santa Helena los alumnos están un tanto nerviosos. Ellos, preocupados por su futuro,-sobre todo los más mayores- están estudiando mucho para obtener buenos resultados y una nota de corte decente para lo que quieran estudiar en la universidad, como les van indicando a lo largo del bachillerato los profesores.


Los alumnos, antes de las pruebas, acumulan un conjunto de sensaciones normales ante este tipo de situaciones como pueden ser el miedo, la preocupación o la inseguridad. Por eso, lo más importante es  apoyarles como se hace en el colegio, para que sustituyan ese miedo por la seguridad en sí mismos  con objeto de realizar de forma óptima sus ejercicios.


Hablamos por ejemplo con la compañera Rocío, que nos dice cómo  se siente antes de los exámenes. Nos cuenta que está agobiada, ya que hay mucho que estudiar; pero confía en que le dé tiempo. Chicos y chicas como ella, agobiados, pero seguros de que van a aprobar, se encuentran normalmente en los centros de enseñanza antes de los exámenes.

Rodrigo Herreros de Tejada
Alumno de 1º de Bachillerato

29 enero, 2016

Esta semana en "La visión de Pablo"...

Esta semana podremos  encontrar en dicha sección unos dibujos nuevos de dos personajes bastante importantes cada uno en su ámbito... Desde el terror a la música... 
¿Los has visto ya? :)

27 enero, 2016

GIMNASIA L-MENTAL


La mitología griega nos habla de una criatura con cuerpo de león, cabeza de mujer, alas y cola de serpiente. La diosa Hera ordenó que este ser, la esfinge,  se quedara  a la entrada de Tebas para castigar a sus ciudadanos. Los viajeros que querían entrar en la ciudad tenían que responder a los acertijos de esta criatura ; todos fallaban y los habitantes  de Tebas estaban atormentados por esta situación.

Uno de los enigmas era:
¿Cuál es el animal que camina con cuatro patas por la mañana, con  dos a medio día y con tres al anochecer?

Edipo fue el único que logró resolver estos acertijos, la esfinge dominada por la ira se precipitó al vacío al sentirse vencida.

Con este tipo de juegos de ingenio nuestra mente trabaja el pensamiento lateral, aprendemos a resolver problemas de forma imaginativa. Parece que algo no tiene solución y de repente la encontramos, no era tan difícil como parecía. En el aula de filosofía tenemos un espacio para la gimnasia mental, periódicamente se cuelgan acertijos para desarrollar estas habilidades de pensamiento. Los alumnos colaboran aportando sus enigmas. Hace un par de semanas, un alumno de segundo de la E.S.O. propuso lo siguiente:

Tienes dos velas que tardan en consumirse una hora. El otro utensilio con el que cuentas es un mechero. Necesitamos que una de las velas tenga un tamaño que equivalga a 15 minutos. No puedes utilizar cronómetros ni marcar nada encima de las velas.

¿ Puedes ayudarme a resolverlo?

Tania Velasco
Profesora de Filosofía

26 enero, 2016

¡¡¡LLEGAN LOS EXÁMENES!!! ¿QUÉ PUEDO HACER PARA SENTIRME MEJOR?



      

-No me va a dar tiempo…                                     
-Esto es súper difícil
 -No lo aprenderé nunca…                                                  
-Es demasiado temario...

¿Te resultan familiares estas frases?

¿Sólo pensar que ya queda menos para que comiencen los exámenes temidos te revuelve el estómago, te provoca sudores fríos y la piel de gallina?

 Es normal, eso es debido al miedo que nos dan los exámenes, nos sentimos inseguros, los nervios se desatan, también la angustia... En definitiva: te ataca LA ANSIEDAD.

 Todos necesitamos una cantidad determinada de energía para realizar cualquier actividad, desde hacer deporte o conducir... hasta caminar o leer un libro.

Esta actividad es normal, y además es necesaria. El problema comienza cuando esa cantidad de energía se dispara y se pasa de estar activado a estar sobreactivado. Y esto nos ocurre cuando anticipamos un peligro, ya sea real o imaginado.
Por ejemplo: “voy a suspender el examen”,”Seguro que me quedo en blanco”, “No tengo tiempo para aprenderlo”..., o cuando sentimos que no vamos a cubrir las expectativas familiares: “No puedo llegar a casa con estos resultados…”, “No quiero preocupar a mis padres…”  “Mis padres esperan más de mí y no puedo defraudarles…”
 
A la activación adecuada ante estas situaciones se le denomina “Motivación”. La Motivación es el impulso que nos induce a ponernos a estudiar, a esforzarnos y “aguantar” durante dos horas seguidas sentados delante del libro.

 Pero si la activación excede sus límites... Nos bloqueamos y cambiamos nuestra atención de los libros a las uñas que comenzamos a mordernos insaciablemente, al nudo que se nos forma en el estómago, a la cantidad de cigarros que nos fumamos, a todos los pensamientos que hemos mencionado anteriormente de no me da tiempo, no puedo con todo esto... Nos vemos incapaces de concentrarnos en una sola tarea por más de diez minutos por que enseguida nos asaltan a la cabeza miles de preguntas, de sentimientos de fracaso, de poca valía...

AAHH... ¡BASTA YA CON ESTOS SENTIMIENTOS!, ¡PODEMOS PLANTARLES CARA!

Ya está bien de que el miedo se apodere de nuestros pensamientos. Luchemos contra la ansiedad.

PERO... ¿CÓMO?   
                   
     
Imaginemos que la ansiedad fuera un ejército con tres batallones: el fisiológico, el cognitivo y el conductual. Y que cada uno ataca por un flanco diferente, por el flanco que lleva su nombre.

     El fisiológico ataca a nuestro organismo de la siguiente manera: Al corazón le hace latir más fuerte, a nuestro estómago “le hace un nudo”, nuestro pulso se acelera, tiemblan las manos y los pies...

Al conductual no le deja parar, nos hace ir de un lado a otro sin parar, nos hace comer más, beber más, fumar más, mordernos las uñas...

     Y por último, al cognitivo le ataca invadiendo nuestros pensamientos con ideas negativas como “no podré, soy un inútil...” Y estas ideas nos martillean con tanta fuerza que al final nos acabamos rindiendo y admitimos como ciertas.

       Pero ¿Son ciertas?, ¿Cómo podemos defendernos de un ejército tan bien organizado?

Ante todo tenemos que observar cómo están organizados, de qué manera nos están atacando, por cuál de los tres flancos: ¿Con qué frases, con qué conductas?...

       Como en toda batalla, la mejor defensa es un buen ataque”. Por tanto, antes de sentirnos invadidos por los guerrilleros de la ansiedad tenemos que armarnos con el escudo de la calma, que nos protege, y también debemos entrenar a nuestro ejército, que en vez de sublevarse como ha hecho hasta ahora ante la ansiedad se fortalezca y coja confianza en sí mismo.

       Nuestro ejército de defensa, al igual que el ejército enemigo, también está dividido en tres batallones, cada uno especializado en defender el flanco que el enemigo se empeña en atacar.

                                                         

     Existen muchas formas de enseñarle a defenderse, encontrarás una de las técnicas:

     Al batallón que defiende el flanco fisiológico, hay que enseñarle a relajarse, hemos de aprender a relajar los músculos de nuestro cuerpo. Una técnica fácil (aunque como todas necesita de entrenamiento) es la de Jacobson que consiste en tensar y destensar distintos grupos musculares. Mientras los tensamos la musculatura por 3-4 sg. buscamos esa sensación de incomodidad, una especie de dolor sordo, y después, lentamente los vamos relajando y sentimos cómo la sangre vuelve a fluir por las venas, sentimos esa parte del cuerpo más ligera, fresca, relajada...

Prestamos atención a esa diferencia de sensaciones. Así, en el momento en que la ansiedad se empiece a apoderar de nuestros músculos, sepamos qué es lo que tenemos que hacer para encontrar la sensación de bienestar asociada a la relajación. Esto lo haremos con las manos, los brazos, el tronco, las piernas los pies y la cabeza: el cuello, la frente, la nariz, los labios... De tal manera que cuando aparezcan  los síntomas de tensión no intencionada sepamos combatirla con su antagonista, la relajación. Evitando el dolor de espalda, “el nudo en el estómago”...

     Al flanco conductual lo defenderemos sin sacar por él nuestros nervios. Primero hemos de pensar que es lo que hacemos ante la ansiedad, y hacer lo contrario, si te da por fumar 10 cigarrillos más de los habituales, proponte reducir el número, a cambio, busca otras actividades incompatibles con el tabaco, aprende a hacer manualidades con un “boli” entre tus dedos, por ejemplo. O en vez de morderte las uñas, trata de dejarlas crecer y cuídatelas, píntatelas con esmalte (si eres mujer)...

     Y para defender el último de los flancos, el cognitivo, habrás de ponerte a pensar en todas las frases irracionales que te dices. Son automáticas, así que fijarte en ellas te costará mucha práctica, al igual que antes, éste también necesita entrenamiento.

Para ayudarte puedes coger un folio y dividirlo en dos partes. En una escribe los pensamientos automáticos, irracionales, y en el lado contrario, cambia éstos pensamientos por otros más racionales y lógicos, más positivos.
       
Pensamientos negativos             Pensamientos positivos
 No me va a dar tiempo…                ... si me organizo y aprovecho  bien el tiempo, lo conseguiré. 
Tengo demasiadas cosas que hacer        … es mucho, pero yo puedo, ya lo he hecho más veces.
No lo aprenderé nunca, esto es súper difícil … es una asignatura muy complicada, pero si estudio aprobaré.

                                                                                                                                                              
                            Ya sabes: ¡¡La mejor defensa es un buen ataque!!

  Es hora de que organices tu ejercito, le entrenes y le pongas a trabajar, Y verás como tus próximos exámenes te resultan más fáciles.

   ¡¡ÁNIMO!!     José Federico García.  Orientador escolar